El frío dejó unas 60 muertes atribuibles durante el invierno en las comarcas gerundenses, de acuerdo con las estimaciones del sistema de monitorización MoMo, que toma como referencia la estación invernal a partir del 1 de diciembre. Enero fue el mes con mayor impacto, con 35 defunciones vinculadas a las bajas temperaturas.
Si a ese balance se añaden las 14 defunciones registradas en noviembre del año pasado, la cifra se eleva a 74 muertes durante la temporada de otoño e invierno en el conjunto de las comarcas de Girona. Los cálculos forman parte del seguimiento diario de la mortalidad por todas las causas y de las defunciones atribuibles a excesos o defectos de temperatura.
Mayor impacto entre la población de edad avanzada
El exceso de mortalidad asociado al frío se concentra sobre todo entre las personas mayores. De las muertes atribuidas a las bajas temperaturas este invierno en las comarcas gerundenses, 50 correspondieron a mayores de 65 años. Dentro de ese grupo, 34 casos fueron de personas de más de 85 años.
Los registros apuntan así a una mayor afectación en los colectivos más vulnerables, especialmente personas de edad avanzada y pacientes con patologías crónicas, dos perfiles especialmente sensibles cuando bajan las temperaturas.
Estimaciones aún no consolidadas
El sistema MoMo está gestionado por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III y tiene como finalidad mejorar la capacidad de prevención y respuesta ante situaciones de riesgo para la salud ligadas al frío. El Ministerio de Sanidad advierte de que estas estimaciones de exceso de mortalidad por todas las causas y de muertes atribuibles al defecto de temperatura no pueden considerarse consolidadas hasta que haya pasado al menos un mes desde su publicación.
Sanidad señala que la exposición a bajas temperaturas se relaciona con la intensificación de enfermedades en la población vulnerable a medio y largo plazo, además de favorecer la acción oportunista de agentes infecciosos. También apunta que el frío debilita la respuesta defensiva del organismo y puede provocar descompensaciones que agraven enfermedades crónicas. Parte de ese exceso de morbimortalidad asociado a las bajas temperaturas, indica, tiene un origen infeccioso, principalmente por agentes como el virus de la gripe o el neumococo.
Un invierno muy lluvioso, aunque no de los más fríos
Este balance sanitario coincide con un invierno que, en términos meteorológicos, ha sido uno de los más lluviosos de los últimos años en las comarcas gerundenses, aunque no figura entre los más fríos salvo algunas excepciones puntuales. Pese a ello, el impacto del frío sobre la mortalidad volvió a notarse con fuerza entre la población de más edad, especialmente durante enero, que concentró la mayor parte de las defunciones estimadas en Girona.