La antigua fábrica Simon, en la calle Barcelona de Girona, vuelve a estar en el centro de la actualidad tras los incendios declarados en los últimos días dentro de un recinto abandonado que arrastra desde hace años actuaciones policiales, salidas de los servicios de emergencia y quejas vecinales.
En el interior de las naves viven personas sin hogar en condiciones precarias. La situación no es nueva en este punto de la entrada sur de la ciudad, donde la policía despliega con frecuencia dispositivos para hacer recuento de las personas que pernoctan allí o para localizar a algún residente del recinto que presuntamente habría cometido algún delito.
Un espacio degradado con presencia habitual de emergencias
Los incendios recientes han vuelto a poner el foco sobre unas instalaciones que se han convertido en un punto sensible de Girona. Parte de las personas que viven actualmente en la antigua fábrica Simon se han desplazado desde la antigua fábrica Aconda de Flaçà. También consta movilidad entre estas naves y el bloque ocupado de la ronda Ferran Puig, otro de los enclaves conflictivos de la ciudad.
La acumulación de intervenciones durante años ha consolidado la antigua Simon como uno de los espacios más problemáticos del entorno de la calle Barcelona. A ello se suma el deterioro de unas naves abandonadas en las que la presencia de personas sin hogar se mantiene de forma continuada.
El Ayuntamiento inició derribos el pasado septiembre
A finales de septiembre del año pasado, el Ayuntamiento de Girona empezó a derribar de forma subsidiaria seis naves situadas entre los números 148 y 152 de la calle Barcelona, en una zona próxima a la antigua fábrica Simon. La actuación tuvo un coste aproximado de 400.000 euros.
El consistorio justificó aquella intervención por problemas estructurales y de seguridad en las instalaciones. Ese derribo se planteó como un primer paso dentro de la transformación de la entrada sur de Girona, con la previsión de actuar también sobre el resto de naves a medio plazo.
Recuperación del inmueble y desalojo en marcha
El Ayuntamiento tiene en marcha el proceso de recuperación de oficio del inmueble con el objetivo de poder cederlo a la Generalitat. El destino previsto para ese espacio es el futuro Institut Ermessenda.
A principios de marzo, el consistorio aprobó iniciar el proceso para desalojar a 25 personas sin hogar que pernoctan habitualmente en las naves. Tras el incendio de este viernes, el gobierno municipal ha explicado que Servicios Sociales lleva meses haciendo seguimiento de las personas que ocupan la nave, en paralelo a las actuaciones urbanísticas y administrativas abiertas sobre el recinto.
La evolución de este espacio queda ahora marcada por una doble urgencia, la social y la urbanística, en un enclave de la calle Barcelona que sigue generando intervenciones constantes mientras avanza la previsión municipal de recuperar definitivamente las naves.