120 soldados romanos cambiarán cómo bajan la escalinata de la Catedral de Girona este Viernes Santo

"Los peldaños tienen un voladizo, y la lanza golpea la parte más débil" - Xavier Serra

04 de abril de 2026 a las 10:32h
120 soldados romanos cambiarán cómo bajan la escalinata de la Catedral de Girona este Viernes Santo
120 soldados romanos cambiarán cómo bajan la escalinata de la Catedral de Girona este Viernes Santo

Los Manaies de Girona dejarán de golpear este año los peldaños de la escalinata de la Catedral con las lanzas en el arranque de la Processó del Sant Enterrament, una modificación inédita que busca preservar el patrimonio del templo. La bajada de la milicia romana por la escalinata, uno de los momentos más reconocibles de la Semana Santa gerundense, marcará igualmente el inicio del desfile de este Viernes Santo.

La decisión afecta al paso por los escalones, donde hasta ahora el choque de las lanzas formaba parte de la liturgia sonora del acto. El sonido se mantendrá únicamente cuando los maniples pasen por los rellanos de la escalinata que desembocan en la plaza empedrada, con la intención de conservar ese efecto sin impactar sobre la piedra en los puntos más sensibles.

Una medida para proteger la escalinata

El presidente de la Confraria de Jesús Crucificat Manaies de Girona, Xavier Serra, explica que fue la propia cofradía la que planteó esta alternativa al Capítol de la Catedral después de recibir la preocupación por el posible daño que podían causar las lanzas.

"Los peldaños tienen un voladizo, y cuando los armados bajan la escalinata golpean la punta con la lanza, que quizá es la parte más débil" - Xavier Serra, presidente de la Confraria de Jesús Crucificat Manaies de Girona

Serra enmarca el cambio en la voluntad de "preservar el patrimonio", aunque subraya que la intención es mantener la liturgia y que no se pierda la esencia del acto. La previsión es repartir a los maniples de forma que siempre haya parte de la formación sobre alguno de los rellanos para que el sonido característico siga presente, aunque pueda oírse con algo menos de intensidad.

Desde el Bisbat de Girona se sitúa esta modificación dentro del conjunto de actuaciones de conservación preventiva que se están aplicando en la Catedral, tanto en el interior como en el exterior. También apunta que, en el caso de la procesión, se ha ido buscando una reducción del impacto general y no solo del paso de los Manaies.

Pruebas previas y alternativas descartadas

No es la primera medida adoptada en los últimos años. Serra recuerda que desde hace cinco o seis años los Manaies ya no ensayan en la plaça dels Apòstols y lo hacen en la de Sant Domènec. Además, se han limitado los ensayos del lunes y martes de Semana Santa.

La cofradía estudió distintas fórmulas antes de llegar a la solución que se aplicará ahora. El año pasado se probaron protecciones de goma en el extremo de las lanzas, pero la opción quedó descartada porque alteraba tanto el sonido como el movimiento.

"Los tacos hacían que se perdiera el sonido a lo largo de todo el recorrido y evitaban que la lanza rebotara, y por tanto el movimiento ya no se podía hacer de la misma manera" - Xavier Serra, presidente de la Confraria de Jesús Crucificat Manaies de Girona

También se valoró incorporar cascabeles en la parte superior de las lanzas y prescindir de las argollas metálicas del extremo del palo, como hacen otros maniples. Serra rechazó esa posibilidad al entender que responde a una estética distinta y exige un movimiento diferente de la lanza.

La procesión saldrá a las nueve de la noche

La Processó del Sant Enterrament comenzará a las nueve de la noche y recorrerá durante unas dos horas distintos puntos del Barri Vell. El descenso de los Manaies por la escalinata de la Catedral abrirá el acto, con la participación de 120 soldados de la milicia romana.

La cofradía asume esta edición como una prueba para medir el resultado real de la nueva fórmula. Si la sonoridad se mantiene y el acto no queda desvirtuado, la medida podría consolidarse en próximos años. Si el cambio desluce de forma notable la ceremonia, la intención es volver a sentarse con el Capítol para buscar una salida que permita proteger la Catedral sin vaciar de sentido uno de los rituales más singulares de la Semana Santa de Girona.

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