Terrassa activó el miércoles por la mañana un simulacro de incendio forestal en el entorno de la Masia Egara y el Poliesportiu de Can Jofresa para poner a prueba la coordinación de los servicios de emergencia y los equipos municipales. El ejercicio, impulsado por el Ayuntamiento con apoyo de la Diputación, arrancó hacia las diez con la detección del supuesto fuego.
La prueba planteó una situación de alta complejidad en un área urbana y de equipamientos, con una boda en la masia y un autobús de evacuación accidentado por el humo y las llamas. A partir de ese escenario, el operativo movilizó a centenares de personas y obligó a organizar al mismo tiempo rescates, atención sanitaria y traslados.
Jordi Ballart dirigió el operativo desde el CECOPAL de la Sala de Govern
El alcalde, Jordi Ballart, siguió y dirigió el simulacro desde el Centre de Coordinació Operativa Municipal, instalado en la Sala de Govern. Desde allí se centralizó la respuesta ante una emergencia que combinaba un incendio forestal con afectación directa sobre personas concentradas en la Masia Egara.
El Ayuntamiento planteó el ejercicio con apoyo de la Diputación para comprobar cómo responden los protocolos de coordinación entre cuerpos de emergencia y servicios municipales. La prueba también debía medir la capacidad de enlace entre los mandos y los distintos puntos de intervención sobre el terreno.
Durante la actuación, los equipos atendieron a los heridos de mayor gravedad, prestaron primeros auxilios y separaron a quienes podían desplazarse por su propio pie de las personas que requerían traslado asistido. La secuencia obligó a trabajar de forma simultánea en varios frentes.
El simulacro llevó a los heridos a un hospital de campaña y después a centros hospitalarios
La asistencia sanitaria se organizó en dos fases. Primero, los heridos que no podían ser evacuados de inmediato fueron llevados a un hospital de campaña montado en la zona y, después, derivados a hospitales.
Mientras tanto, las personas ilesas salieron en autobús hacia el centro de acogida habilitado en la Zona Esportiva Municipal de Can Jofresa. Ese dispositivo permitió separar la atención médica urgente de la gestión de los evacuados que no presentaban lesiones.
Además de probar la respuesta inicial al fuego, el simulacro sirvió para ensayar una incidencia añadida en plena evacuación con el accidente del autobús afectado por el humo y las llamas. Esa parte del ejercicio introdujo una segunda emergencia sobre un operativo ya en marcha.
Responsables del Ayuntamiento y de la Diputación hicieron una valoración positiva del resultado y enmarcaron el análisis posterior como una herramienta para ajustar los procedimientos. El simulacro comenzó alrededor de las diez de la mañana y movilizó a centenares de personas en el entorno de Can Jofresa y la Masia Egara.