Junio ya no se comporta en Barcelona como el mes de inicio del verano que durante décadas registró el Observatori Fabra. La temperatura media de este mes se ha elevado hasta los 22,3 ºC en los primeros 25 años del siglo XXI, mientras la lluvia acumulada ha caído a una media de 28,2 litros por metro cuadrado en los primeros 24 años del siglo.
La anomalía va más allá del calor. Esa media de 22,3 ºC en junio supera incluso la temperatura media de hasta 30 meses de julio en la serie centenaria del observatorio, un cruce de registros que resume el cambio del patrón climático en la ciudad.
La media de junio ya supera a decenas de julios de la serie histórica
Durante gran parte del siglo XX, junio se movió alrededor de los 20 ºC de temperatura media en Barcelona. Ahora, la media móvil de 30 años sitúa ese registro en 22,00 ºC en 2025, frente a los 19,73 ºC que marcaba en 2000.
El salto también aparece en los extremos recientes. Hace un año, el Observatori Fabra registró el récord histórico de temperatura media en junio con 26,0 ºC de media mensual.
Ese ascenso reordena la comparación entre meses. Junio, que tradicionalmente quedaba por debajo de julio en la serie climática, presenta ya en el siglo XXI una media que rebasa la de hasta 30 julios del archivo centenario del observatorio.
La lluvia de junio baja a menos de 30 litros en los últimos años
Al mismo tiempo, la precipitación media acumulada en junio ha pasado de unos 40 litros mensuales a valores cercanos o inferiores a 30 litros en los últimos años. Los primeros 24 años del siglo XXI dejan una media de 28,2 litros por metro cuadrado.
Además de llover menos, junio concentra menos jornadas con precipitación apreciable. La tendencia afecta tanto al volumen total de agua recogida como a la frecuencia de los episodios de lluvia.
El precedente más parecido dentro del siglo XXI aparece fuera de junio. En julio de 2011, el observatorio anotó 21,2 ºC de temperatura media y más de 100 litros de lluvia, el único caso reciente con valores que se salen del comportamiento más habitual.
El dato más extremo en la serie reciente llegó el año pasado, cuando junio terminó sin ninguna precipitación en todo el mes.