La nueva ordenanza veta tiendas de móviles y salones de manicura en Ciutat Vella para priorizar equipamientos culturales

PSC y Junts aprueban el primer plan de usos de Ciutat Vella. El texto veta comercios de impacto negativo y refuerza inspecciones, mientras la oposición lo califica de insuficiente y turístico.

20 de mayo de 2026 a las 15:41h
La nueva ordenanza veta tiendas de móviles y salones de manicura en Ciutat Vella para priorizar equipamientos culturales
La nueva ordenanza veta tiendas de móviles y salones de manicura en Ciutat Vella para priorizar equipamientos culturales

La Comisión de Urbanismo aprobó este martes por la tarde la primera versión del nuevo Plan de usos de Ciutat Vella con los votos a favor del PSC y Junts per Catalunya, la abstención del PP, el rechazo de En Comú Podem y Esquerra Republicana de Catalunya y la reserva de voto de Vox.

El texto sale adelante con apoyo suficiente, pero sin un consenso amplio sobre su alcance. Mientras el gobierno municipal defiende que la norma refuerza el control sobre actividades de impacto negativo, la oposición que votó en contra sostiene que el plan mantiene margen para negocios orientados al turismo y no resuelve algunos focos de conflicto comercial y de convivencia.

El acuerdo con Junts refuerza inspecciones y facilita cierres

Albert Batlle, regidor de Ciutat Vella, sostuvo que el documento "combina firmeza con inteligencia normativa" y garantiza "recuperar el equilibrio entre la vida vecinal y el dinamismo y proyección del distrito".

El acuerdo entre el gobierno municipal y Junts per Catalunya incorpora un refuerzo de la capacidad de inspección y sanción. Damià Calvet defendió que ese cambio facilitará el cierre de los establecimientos que incumplan la norma.

La nueva regulación limita la proliferación de negocios que el Ayuntamiento considera de impacto negativo, entre ellos las tiendas de carcasas para móviles, los comercios de productos cannábicos y los salones de manicura y pedicura. Además, el plan restringe la apertura de nuevas discotecas en el distrito.

El documento también prohíbe la implantación de salones de juego, bingos, casinos, bares musicales con reservados para servicios sexuales y salas de espectáculos eróticos. A esa lista se suma el veto a nuevos clubes cannábicos y a la venta de recuerdos en tiendas no especializadas de Ciutat Vella.

La oposición discrepa entre la abstención y el rechazo frontal

Sonia Devesa, regidora del PP, justificó la abstención de su grupo porque, a su juicio, el plan "continúa dejando algunos aspectos insuficientemente regulados", como los supermercados abiertos las 24 horas y la venta de alcohol.

Desde Esquerra Republicana de Catalunya, Eva Baró calificó el texto de "continuista e insuficiente" y afirmó que mantiene resquicios que siguen facilitando actividades sin valor añadido orientadas al sector turístico.

Jordi Rabassa, de En Comú Podem, fue más allá y lo definió como un "mal plan de usos". En su intervención, añadió que la propuesta "profundiza en la dependencia del distrito hacia la actividad turística" y "abre la puerta a comercios que se comerán el comercio local".

Liberto Senderos, de Vox, aseguró por su parte que la regulación responde a un urbanismo "pensado para generar titulares, no para los residentes". El concejal añadió que su grupo reclama orden y seguridad en Ciutat Vella, además de medidas contra las mafias y de defensa del comercio tradicional.

La norma restringe actividades comerciales y favorece equipamientos culturales

Frente a las limitaciones a parte de la oferta comercial y de ocio, el plan facilita la apertura de establecimientos culturales. En ese apartado figuran museos, librerías y cines, que el gobierno municipal sitúa entre los usos que quiere favorecer en Ciutat Vella.

La primera versión del plan quedó aprobada con los votos del PSC y Junts per Catalunya, la abstención del PP, el voto en contra de En Comú Podem y ERC, y la reserva de voto de Vox.

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