Ciutat Vella estrenará esta semana un nuevo Plan de Usos que restringirá la apertura de nuevas actividades turísticas y de ocio en el distrito y que saldrá adelante en la Comisión de Urbanismo del miércoles con los votos de Junts y el PP. BComú y ERC ya han avanzado su rechazo.
La clave del texto está en un equilibrio difícil. El Ayuntamiento defiende que quiere frenar la presión turística sin cerrar el distrito, mientras la nueva regulación endurece de forma clara qué negocios podrán abrir y en qué condiciones, en uno de los ámbitos con más tensión vecinal y comercial de Barcelona.
La normativa entrará en vigor antes de que finalice en julio la suspensión de licencias para determinadas actividades que el consistorio decretó en 2024, de manera que no quede un vacío regulatorio en Ciutat Vella.
El plan amplía a 180 actividades la regulación de Ciutat Vella
El nuevo documento distingue 180 tipos de actividades, 125 más que la normativa anterior. A partir de esa clasificación, limita nuevas aperturas en función de la concentración comercial, la anchura de la calle y las dimensiones del local.
El ámbito de aplicación abarcará todo Ciutat Vella, aunque deja fuera a los mercados municipales y al Port Vell.
Además de las restricciones generales, la regulación prohíbe la implantación de salones de juego, bingos, casinos, bares musicales con reservados para servicios sexuales y salas de espectáculos eróticos.
También veta nuevos clubes cannábicos y la venta de recuerdos en comercios no especializados, una actividad muy extendida en zonas del Gòtic y del entorno de la Rambla.
Batlle defiende que la norma frena la presión turística sin “bunkerización”
Albert Batlle, regidor de Ciutat Vella, sostiene que el texto busca contener la especialización turística del distrito y favorecer otros usos. En esa línea, el plan da prioridad a la apertura de equipamientos y negocios culturales.
"El distrito tiró las murallas hace un siglo y medio y de ninguna manera es cuestión de volver a ponerlas. Debemos evitar la bunkerización, se trata de expulsar las actividades que no aportan riqueza, pero al mismo tiempo evitar el cierre" - Albert Batlle, regidor de Ciutat Vella, Ayuntamiento de Barcelona
Batlle también afirmó que el documento “garantiza que no crezca la presión turística y pone en el centro la cultura y la convivencia con los vecinos”.
Entre los usos que el Ayuntamiento quiere favorecer figuran museos, galerías de arte, bibliotecas, archivos, cines, librerías y salas de conferencias.
En paralelo, la instalación de actividades de ambientación musical, como salas de baile, karaokes o discotecas, quedará más limitada. El plan solo permitirá su apertura en calles de al menos 15 metros de anchura.
La nueva regulación excluye de su ámbito a los mercados municipales y al Port Vell, pero en el resto del distrito pasará a ordenar 180 tipos de actividad, 125 más que la normativa anterior.