Metges de Catalunya ha ampliado a los centros de atención primaria la campaña "Ni un minuto más", que pasa a llamarse "Ni un minuto más, ni una visita forzada más", y mantiene la convocatoria de huelga para el 17 de junio. Los profesionales que se adhieran dejarán de hacer toda actividad forzada no obligatoria y cualquier tarea que rebase las cargas de trabajo fijadas en un acuerdo de 2018.
La presión se traslada así a la primaria en un momento en que el propio Departament de Salut admite la preocupación de los médicos por la presión asistencial, las guardias, la conciliación y la autonomía clínica, pero rechaza vincular una negociación a la convocatoria de paro. Ahí está la fricción central del conflicto, con un sindicato que denuncia sobrecarga permanente y falta estructural de plantilla frente a una administración que defiende los acuerdos e inversiones de los últimos años.
La campaña sumó 121 servicios de 34 centros hospitalarios
Hasta ahora, la iniciativa había logrado la adhesión de 121 servicios de 34 centros de la red pública y concertada catalana en el ámbito hospitalario. Con la extensión a la atención primaria, el sindicato busca llevar la misma dinámica de rechazo a las tareas que considera impuestas fuera de la carga pactada.
En la práctica, la consigna pasa por no asumir actividad forzada que no sea obligatoria ni trabajo que exceda lo fijado en el acuerdo de 2018. Metges de Catalunya sostiene que la primaria arrastra una sobrecarga constante y que el aumento de población no ha venido acompañado de un refuerzo equivalente de médicos.
El sindicato plantea la campaña como una vía de presión para abrir una negociación con el Departament de Salut sobre soluciones de fondo para la atención primaria y para el conjunto del sistema sanitario público. La nueva jornada de huelga convocada para el 17 de junio se enmarca en esa estrategia.
Salut ofrece negociar, pero no a partir de la huelga
Frente a esa escalada, el Departament de Salut reconoce la necesidad de abordar cambios y asegura que mantiene la mano tendida para escuchar las reivindicaciones en las mesas de negociación. El departamento, sin embargo, precisa que ese diálogo no se plantea como respuesta a una huelga.
Salut admite además un clima de preocupación entre los profesionales por la presión asistencial, la organización de las guardias, la dificultad para conciliar la vida laboral y personal y la necesidad de reforzar la autonomía clínica. Al mismo tiempo, defiende que en los últimos años ha impulsado acuerdos, inversiones y medidas dirigidas a mejorar las condiciones laborales y profesionales del colectivo médico.
Como muestra de esas medidas, el departamento cita el III Acuerdo del Institut Català de la Salut firmado por SATSE, UGT, CCOO y Metges de Catalunya. Ese pacto incorporó un incremento superior al 30% del precio de la hora de guardia, además de cambios en jornada, descansos y complementos retributivos.