Jordi Mas propone que el 50% de compradores de La Boqueria sean barceloninos: rechaza cobrar entrada y recuerda “no somos un museo”.

La Boqueria atiende a unos 80.000 clientes diarios: 85% extranjeros. Jordi Mas pide elevar a 50% la cuota local, mantiene la gratuidad y rechaza una entrada de pago.

05 de mayo de 2026 a las 13:47h
Jordi Mas propone que el 50% de compradores de La Boqueria sean barceloninos: rechaza cobrar entrada y recuerda “no somos un museo”.
Jordi Mas propone que el 50% de compradores de La Boqueria sean barceloninos: rechaza cobrar entrada y recuerda “no somos un museo”.

El mercado de La Boqueria registra cerca de 80.000 clientes diarios en un entorno saturado por el turismo masivo. El 85 % son extranjeros y solo el 15 % barceloninos, una descompensación que ha llevado a Jordi Mas, director del recinto y presidente de la Asociación de Comerciantes, a proponer elevar la cuota de compradores locales hasta el 50 %.

La medida busca recuperar la función original del espacio como proveedor de barrio frente a su deriva hacia atracción turística. Los comerciantes rechazan frontalmente la propuesta del Ayuntamiento de instaurar una entrada de pago y mantienen la gratuidad para todos los visitantes sin distinción de origen.

El consumo supera la fotografía

Mas defendió su postura en el programa Buen día, Barcelona al subrayar la naturaleza comercial activa del lugar frente a la mera contemplación.

“no somos un museo” - Jordi Mas, director de La Boqueria

El directivo argumentó contra la idea de cobrar exclusivamente a los turistas porque estos generan ingresos reales en las paradas. A diferencia de lo que cree mucha gente, ellos también consumen, no solo hacen fotografías. Esta dinámica sustenta la economía interna del mercado y justifica mantener las puertas abiertas sin barreras tarifarias.

Reconexión con el Raval

Se contempla recuperar la entrada de la plaza de la Gardunya para reconectar físicamente con el barrio del Raval y equilibrar los flujos de personas. Mas afirmó que esta apertura es necesaria y positiva, porque siempre que pasan cosas en la Gardunya, el mercado cambia radicalmente. El objetivo implica vincular La Boqueria a una experiencia completa que incluya el consumo en los once restaurantes existentes.

El consistorio prevé trasladar las paradas por fases a una carpa en la citada plaza durante las futuras obras de remodelación. Los comerciantes recibieron la noticia del traslado a través de los medios de comunicación y muchos se pusieron las manos en la cabeza ante la falta de consulta previa.

“No queremos interrogantes” - Jordi Mas, director de La Boqueria

Existe tensión también respecto a la posible apertura dominical, una medida que Mas sugirió por los beneficios económicos derivados de la ubicación céntrica. Los comerciantes se oponen mayoritariamente a ampliar el horario, aunque la decisión final recae exclusivamente en ellos. La incertidumbre sobre los detalles logísticos del traslado domina ahora la agenda interna del gremio.

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