José Murillo Tejada, conocido en l'Hospitalet de Llobregat como padre Murillo, murió a los 91 años el lunes 18 de mayo tras una trayectoria de medio siglo al frente de la parroquia de la Mare de Déu de la Llum, en el barrio de la Florida. El sacerdote llegó a la zona en 1962 y ejerció como rector desde la fundación del templo, en 1966, hasta que cedió el cargo a Manolo Martínez.
Su figura quedó ligada no solo a la vida religiosa del barrio, sino también a su organización social y vecinal. Durante el franquismo y la transición democrática, abrió la parroquia y el Centre Social de la Florida a asambleas reivindicativas y reuniones clandestinas, una función que desbordaba el papel habitual de un rector de parroquia.
Murillo dirigió la parroquia de la Florida durante 50 años
Nacido en 1934 en la Granja de Torrehermosa, en la provincia de Badajoz, Murillo se instaló en la Florida en 1962, cuatro años antes de la fundación de la parroquia de la Mare de Déu de la Llum. Desde entonces quedó vinculado de forma estable a uno de los barrios con más densidad y vida asociativa de l'Hospitalet.
Además de su trabajo pastoral, participó en la Junta Directiva del Centre Social de la Florida como vocal de fiestas y mantuvo relación con la Joventut Obrera Catòlica. Esa implicación lo situó también en la red de entidades que articulaban la vida cotidiana del barrio.
Con el paso de las décadas, el sacerdote documentó parte de esa experiencia en el libro 50 anys compartint i acollint recorre la historia de la parroquia entre 1966 y 2006, una obra centrada tanto en su trayectoria como en la evolución del barrio de la Florida.
La parroquia acogió reuniones clandestinas durante el franquismo y la transición
Durante los años finales de la dictadura y en la etapa de transición democrática, Murillo permitió que dependencias parroquiales y espacios del Centre Social de la Florida sirvieran para reuniones y asambleas reivindicativas. El templo se convirtió así en un punto de apoyo para la actividad vecinal y social en el barrio.
Esa dimensión pública de su trabajo recibió reconocimiento institucional en 2007, cuando obtuvo el Premi d'Honor Ciutat de L'Hospitalet de Llobregat por su trayectoria y por su compromiso con colectivos desfavorecidos.
"Para mí, lo principal ha sido transmitir el mensaje de la iglesia fuera de la parroquia, in situ, en el 'tajo'. El mensaje no es para las paredes de la iglesia sino para las personas" - José Murillo Tejada, sacerdote y Premi d'Honor Ciutat de L'Hospitalet de Llobregat
Al recoger ese galardón, Murillo resumió con esas palabras una línea de trabajo que mantuvo desde su llegada a la Florida. Su nombre quedó asociado a la parroquia de la Mare de Déu de la Llum y al Centre Social del barrio durante varias generaciones.
En 2007, el Ayuntamiento de l'Hospitalet le concedió el Premi d'Honor Ciutat de L'Hospitalet de Llobregat por su compromiso con los colectivos desfavorecidos.