El Ayuntamiento ha presentado un nuevo protocolo de seguridad para las fiestas mayores de los barrios y los espacios festivos y de ocio de la ciudad, con una guía práctica dirigida a asociaciones y comisiones de fiestas para detectar situaciones de violencia, ofrecer una primera respuesta y activar los recursos previstos.
La principal novedad es que la activación del protocolo no recae solo en la víctima. El consistorio sitúa esa responsabilidad también en cualquier persona presente y, de forma especial, en las entidades organizadoras, con la instrucción de intervenir desde los primeros indicios de un posible abuso o acoso.
Laura Garcia Manota sitúa la coordinación como eje del nuevo protocolo
La presentación se ha celebrado en el equipamiento de la Oficina Joven, donde el Ayuntamiento ha entregado la guía a los colectivos que organizan fiestas en los barrios. El documento fija como ejes la prevención, la detección y la atención coordinada.
Laura Garcia Manota, teniente de alcaldía de Ciudad de Derecho, explicó que el texto parte del protocolo anterior, pero refuerza la coordinación entre servicios y la actuación temprana ante posibles casos de violencia.
"el nuevo protocolo parte del anterior pero incide aún más en la coordinación y la transversalidad de las actuaciones y de los servicios implicados para reforzar la prevención y actuar ante los primeros indicios de posibles abusos o acosos" - Laura Garcia Manota, teniente de alcaldía de Ciudad de Derecho, Ayuntamiento
El dispositivo también refuerza Radar, una red de profesionales formados e identificados que trabaja de manera coordinada en los espacios de fiesta. Su función pasa por escuchar, ofrecer una primera atención y activar el apoyo necesario cuando detectan violencia, riesgo o malestar.
En esa red participan los puntos lilas, los agentes cívicos, los facilitadores nocturnos, la Guardia Urbana y el resto de cuerpos de seguridad y emergencias. El protocolo integra así recursos municipales, preventivos y de respuesta en un mismo esquema de actuación.
Los puntos lilas ofrecen primera acogida y el 112 se reserva para peligro inminente
Los puntos lilas mantendrán un papel central durante los eventos. Allí se ofrece primera acogida emocional, un espacio confidencial, orientación y derivación a servicios especializados, además de acciones de sensibilización y prevención.
La guía entregada a las entidades recoge una pauta básica para cualquier activación. Indica que hay que escuchar sin juzgar, priorizar la seguridad y acompañar a la persona afectada a un espacio tranquilo y seguro.
Cuando exista riesgo inmediato, el protocolo ordena llamar al 112. Fuera de ese escenario, la respuesta inicial se apoya en la red desplegada en los recintos festivos y en la derivación a los recursos que correspondan en cada caso.
Garcia Manota subrayó que la actuación debe arrancar antes de que la víctima formule una petición expresa de ayuda y dirigió ese mensaje de forma directa a las entidades organizadoras.
"No solo la víctima debe pedir ayuda. Cualquier persona o especialmente las entidades organizadoras deben actuar desde el primer momento en que visualicen un posible abuso y acompañar a la víctima al punto lila o activando otras medidas previstas en el protocolo si el punto lila no estuviera operativo" - Laura Garcia Manota, teniente de alcaldía de Ciudad de Derecho, Ayuntamiento
La presentación del protocolo ha coincidido con el inicio de la Fiesta Mayor de San José, que abre el calendario de fiestas mayores de la ciudad.