Hasta cinco horas de cola se forman en Barcelona para comprar vestidos de graduación en la tienda Oh Juliette. La escena atrae a adolescentes y a sus familias, mientras una historiadora de la moda ve en esa demanda una adultización acelerada de las criaturas.
Una joven explica que descubrió la marca en TikTok y acudió cuando supo que había una tienda en la ciudad. Otra clienta resume la espera con una frase corta: “Llevamos cinco horas de cola, pero de momento ha valido la pena”.
Las colas en Barcelona reúnen a adolescentes y madres que acompañan la compra
Entre quienes esperan también hay madres que miran la escena con desconcierto. Una de ellas admite que nunca habría pedido a sus padres hacer esas horas de cola y que ahora le cuesta distinguir qué hace bien y qué no.
Otra acompañante sitúa esa presión en un cambio más amplio y dice que la influencia americana ha llegado antes de hora, aunque ellas están para acompañarlas.
La tienda Oh Juliette vende vestidos pensados para la graduación y concentra a clientas muy jóvenes en una compra que antes se asociaba menos a este tipo de rituales. La demanda aparece en un momento en el que el formato se ha popularizado entre adolescentes de instituto.
Sílvia Rosés, historiadora de la moda y profesora de la Universitat Autònoma de Barcelona, explica que las celebraciones de graduación nacen en antiguas universidades europeas como Boloña o París y luego se adaptan en Estados Unidos al instituto.
“Los americanos cogen muchos rasgos europeos y los llevan a otro nivel. Lo trasladan y lo hacen bajar de la universidad al 'high school'” - Sílvia Rosés, historiadora de la moda y profesora de la Universitat Autònoma de Barcelona
Rosés ve vestidos conservadores y sexualizados en una moda importada de Estados Unidos
La experta describe estas prendas como vestidos bastante conservadores y cortados por el mismo patrón. Añade que todos tienen el típico escote pronunciado y una falda con aberturas por las que las chicas sacan la pierna.
Rosés también los define como prendas sexualizadas y parecidas a los típicos vestidos que llevarían mujeres adultas en una boda.
En su lectura, el fenómeno no se limita a una compra puntual. “Se está acelerando una adultización de las criaturas”, sostiene Rosés.
“Se está acelerando una adultización de las criaturas” - Sílvia Rosés, historiadora de la moda y profesora de la Universitat Autònoma de Barcelona
Las creadoras de la marca, Ana y Emma, defienden una propuesta distinta y dicen que siempre apuestan por que se pongan lo que quieran y con lo que se sientan cómodas. En su tienda, la graduación se traduce así en una compra muy visible, con colas de hasta cinco horas en Barcelona.