El Molino cerrará en julio y no prevé reabrir hasta septiembre de 2027, después de que el Ayuntamiento haya confirmado una intervención de insonorización en este histórico espacio del Paral·lel. La parada llega tras la renuncia de Barcelona Events Musicals a seguir al frente de la gestión a partir del 1 de julio.
El concejal de Cultura, Xavier Marcé, ha concretado el calendario del cierre y de la futura reapertura y ha vinculado ambas decisiones a las quejas vecinales por ruido registradas en el entorno. Las obras de insonorización arrancarán en septiembre y, en principio, tendrán una duración de entre ocho y nueve meses.
"Han surgido una serie de quejas vecinales por contaminación acústica y, como propietarios, tenemos que hacer una remodelación del espacio" - Xavier Marcé, concejal de Cultura
Un cierre en verano y una reapertura dos años después
La previsión municipal sitúa el cierre efectivo en julio. A partir de ahí, El Molino quedará fuera de servicio mientras se tramita la nueva etapa del equipamiento. Las aspas del emblemático edificio permanecerán paradas durante unos 14 meses y volverán a girar, si se cumplen los plazos anunciados, en septiembre de 2027.
El Ayuntamiento sostiene que el cierre y las obras responden a la necesidad de adaptar el local a finales de este verano. En diciembre ya se tuvieron que suspender conciertos por distintas quejas vecinales relacionadas con el ruido. Esa limitación ya había tenido impacto en la actividad ordinaria del recinto.
Sin acuerdo con la gestora actual
Marcé ha asegurado que no ha habido conflicto con la empresa que hasta ahora gestionaba el espacio. El consistorio le planteó asumir esta parada temporal y continuar después, pero la empresa optó por rescindir el contrato. Ahora, la intención municipal es convocar un nuevo concurso.
"Les ofrecimos hacer esta parada y seguir después, pero han decidido rescindir contrato y haremos un concurso nuevo" - Xavier Marcé, concejal de Cultura
La adjudicación del nuevo proyecto está prevista para septiembre del año que viene. Ese futuro contrato implicará, según la previsión trasladada por el Ayuntamiento, una reducción del horario de apertura de El Molino hasta las 23 h. Esa medida, de hecho, ya se venía aplicando desde febrero.
Un edificio histórico con limitaciones técnicas
El responsable municipal de Cultura ha recordado que el inmueble es de 1898 y que su configuración condiciona el alcance de cualquier reforma. Ha apuntado que una reapertura con actividad hasta las cinco de la madrugada exigiría una intervención todavía más compleja sobre el edificio.
Marcé también ha señalado que cuando el Ayuntamiento adquirió El Molino en 2021 no constaban denuncias vecinales y los permisos seguían vigentes. La situación cambió después, con la aparición de protestas por la contaminación acústica, que han acabado llevando al cierre temporal del local y a una remodelación que marcará el futuro inmediato de uno de los espacios más reconocibles del Paral·lel.