Los Mossos d'Esquadra, la Guardia Urbana de Barcelona y Transports Metropolitans de Barcelona han detenido a 85 personas en cuatro meses por hurtos persistentes en la red de autobuses de la capital catalana. Los arrestados acumulaban 628 antecedentes policiales y formaban parte de un dispositivo conjunto centrado en robos reiterados en líneas de alta densidad.
La investigación ha dibujado un patrón sostenido sobre víctimas especialmente vulnerables. Los grupos actuaban de forma deliberada contra mujeres, personas mayores, usuarios con movilidad reducida, familias con cochecitos y turistas, mientras uno de los grupos llegó a concentrar por sí solo el 18% de los hechos investigados en un mes.
La investigación alcanzó a 136 personas y desarticuló cinco grupos organizados
El Equipo Conjunto de Investigación, integrado por el Área Regional del Transporte Urbano de los Mossos d'Esquadra, la Guardia Urbana de Barcelona y TMB, ha investigado a 136 personas. El trabajo combinó denuncias, videovigilancia de TMB, seguimientos policiales y reconocimientos de víctimas.
Entre las estructuras detectadas figura una organización de diez personas que operaba desde un bloque ocupado en Santa Coloma de Gramenet. Desde allí gestionaba teléfonos robados para acceder a datos bancarios y ampliar el fraude después del hurto inicial.
Otro grupo, formado por ocho personas, actuaba en Barcelona, Terrassa y Manresa. Los investigadores también han identificado a un autor solitario con una incidencia delictiva destacada durante varios meses.
Además, apareció un subgrupo de 35 personas especializado en estafas de gran cuantía a partir de dispositivos robados. La investigación sitúa en esa rama una estructura familiar y el uso de testaferros para mover el dinero y dificultar el rastreo de las operaciones, en una mecánica que enlaza con la protección de los datos del móvil robado.
Los robos derivaron en estafas por más de 40.000 euros
Los objetos sustraídos eran sobre todo teléfonos móviles, carteras y tarjetas bancarias. Después del robo, los grupos utilizaban esos materiales para estafas, compras fraudulentas o acceso a información personal de las víctimas.
Una de las ramas más concretas estaba formada por cuatro mujeres que realizaban operaciones inmediatas con transferencias y compras fraudulentas. Incluso llegaron a utilizar dispositivos TPV móviles para cargar pagos tras hacerse con los terminales o las tarjetas.
Las transacciones fraudulentas vinculadas a estos delitos superan los 40.000 euros. La coordinación policial europea también ha permitido obtener información sobre detenciones en otros países después de la actividad de estos grupos en Cataluña.
En paralelo, el dispositivo ha confirmado que el 85% de los detenidos son varones de entre 16 y 77 años, aunque también han aparecido grupos mixtos y uno integrado solo por mujeres. Parte del seguimiento se apoyó en las más de 4.500 cámaras de la red de autobuses, que cubren prácticamente toda la flota y permiten visualización en tiempo real y descarga inmediata de imágenes, un sistema que también conecta con la videovigilancia en el transporte público.
Dos macrodispositivos movilizaron a 200 efectivos de media en seis meses
En los últimos seis meses, los cuerpos implicados han desplegado dos macrodispositivos con una media de 200 efectivos. Esas actuaciones se han saldado con 29 detenciones, 10 investigados y 236 antecedentes acumulados.
La autoridad judicial ha dictado diez órdenes de alejamiento de la red de autobuses contra personas implicadas en esta actividad delictiva.