Las obras del colector de la calle Vila i Vilà, en el entorno del Paral·lel, acumulan más de un año y medio de retraso y ya no terminarán en julio de 2025, como estaba previsto al inicio. La nueva previsión sitúa el final de la actuación entre diciembre de 2026 y enero de 2027, después de una cadena de incidencias que ha alterado el calendario desde el arranque de los trabajos en noviembre de 2023.
La intervención se puso en marcha para reducir el riesgo de inundaciones en esta zona del Poble Sec, pero los imprevistos en la obra han obligado a alargar los plazos. Entre los factores que explican la demora figuran las obras freáticas en la calle Fontrodona, la rotura del sistema de recogida de aguas de la calle de la Font y un año especialmente lluvioso.
Recuperación parcial de aceras y reaperturas por fases
Mientras el grueso del proyecto sigue adelante, en varios tramos de Vila i Vilà ya se están recuperando aceras y espacio peatonal. También han comenzado los trabajos de pavimentación y urbanización en distintos puntos de la calle, con una reapertura escalonada del tráfico y de las terrazas.
El primer tramo, entre Palaudàries y Mata, tiene prevista su finalización en abril. La calle Palaudàries ya está abierta al tráfico y la calle Mata reabrió el 26 de marzo. En paralelo, el tramo entre Mata y Cabanes continúa en obras y se espera que esté terminado en mayo. La calle Cabanes, por su parte, reabrirá al tráfico el 17 de abril.
En estos primeros ámbitos, las terrazas podrán volver entre abril y mayo. Más adelante, entre Cabanes y la calle de la Font, siguen los trabajos de pavimentación y la previsión es que ese tramo quede terminado en junio.
Los últimos tramos se alargarán hasta 2027
La planificación municipal concentra en verano una parte importante de los trabajos pendientes. Entre la calle de la Font y Nou de la Rambla, las obras están previstas para julio y agosto. En este punto no solo se actuará en superficie, sino que también se reparará el colector. Las terrazas de ese tramo podrán recuperarse entre agosto y septiembre.
El último tramo, entre Nou de la Rambla y Fontrodona, arrancará en agosto y se prolongará hasta finales de 2026 o principios de 2027. La devolución de las terrazas en esta parte de Vila i Vilà se hará de forma progresiva entre septiembre y diciembre de 2026.
Quejas de vecinos y negocios por la accesibilidad y el impacto comercial
La recuperación parcial del espacio peatonal ha sido recibida con alivio, aunque entre vecinos y comerciantes persiste la sensación de desgaste tras muchos meses de afectaciones. Julio, comerciante de una frutería de la calle, resume el estado de ánimo de parte del eje.
"Visualmente nos da un respiro, pero esto no se arregla en dos semanas. Llevamos muchos meses en obras con un paso muy estrecho y será complicado volver a recuperar el ritmo de antes" - Julio, comerciante
La accesibilidad ha sido una de las principales quejas durante la obra. Antònia, vecina de Vila i Vilà, explica que la apertura de parte de la acera todavía no resuelve todas las dificultades para entrar y salir de algunas fincas.
"Ahora nos abren la acera, pero para salir del portal de casa seguimos igual, también podrían ampliar este tramo" - Antònia, vecina
La misma vecina recuerda además las limitaciones de paso que se han vivido durante meses.
"Teníamos que apartarnos si nos cruzábamos con otro vecino" - Antònia, vecina
Antònia también apunta al efecto económico que ha tenido la obra sobre algunos establecimientos.
"El estanco se ha trasladado porque aquí no tenía ventas" - Antònia, vecina
Las dificultades de movilidad han afectado especialmente a los clientes con más problemas para desplazarse. Marga, peluquera de la calle, relata que el acceso al negocio se volvió muy complicado para parte de la clientela.
"Es gente mayor, algunos con silla de ruedas y otros con carritos, y era casi imposible pasar por la acera y entrar en la peluquería" - Marga, peluquera
Rafael, farmacéutico, describe una calle marcada por desniveles, vallas y rodeos constantes.
"Hay muchos cambios de nivel, muchas vallas y tienen que dar mucha vuelta" - Rafael, farmacéutico
Los negocios reclaman concreción sobre las ayudas
La falta de terrazas y el impacto visual de la obra también han pesado sobre la actividad de bares y restaurantes. Ramona, trabajadora de un bar de Vila i Vilà, sostiene que la pérdida de visibilidad ha reducido la afluencia.
"Sin ver las mesas la gente no sabe si estamos abiertos o cerrados. Además, entre el polvo y el ruido la gente no está a gusto" - Ramona, trabajadora de un bar
La misma trabajadora añade otra preocupación vinculada al día a día de la calle, con quejas por la iluminación y por la percepción de inseguridad en el entorno.
"Falta iluminación en la calle y, además, ahora se ha trasladado la venta y consumo de droga que antes había en los Jardines de las Tres Xemeneies, hay mucha sensación de inseguridad. También las personas sin hogar se han desplazado hasta aquí y se generan problemas de convivencia" - Ramona, trabajadora de un bar
Los comerciantes de Vila i Vilà siguen a la espera de más detalles sobre el plan de choque para los negocios afectados, una iniciativa incluida en la partida de la medida de gobierno Millorem el Paral·lel. De momento, el contenido concreto de estas ayudas sigue sin trasladarse con claridad al tejido comercial de la calle.
Julio, uno de los comerciantes afectados, asegura que por ahora solo han recibido información parcial sobre estas compensaciones y plantea que el Ayuntamiento impulse un peritaje que compare la actividad de 2023 con la registrada durante los meses de obras para cuantificar el perjuicio y ajustar las ayudas a la caída real de ingresos. Con el calendario ya extendido hasta 2027, la principal preocupación en Vila i Vilà pasa ahora por aguantar la actividad durante la recta final de una obra que todavía dejará meses de afectaciones.