Jaume Collboni quiere que Barcelona deje de recibir cruceros de escala. El alcalde lo anunció en una entrevista institucional, en la que avanzó además que el Ayuntamiento prevé subir en 2027 la tasa turística para los pasajeros de corta estancia en tres euros, hasta situarla en 14 euros por persona.
La tensión del plan municipal está en que el consistorio plantea encarecer la llegada de estos visitantes mientras fija como meta su desaparición. Collboni sostuvo que este tipo de cruceros “hacen un uso intensivo del espacio público y no generan ingresos”, y defendió que el recargo debe servir para cubrir el coste de los servicios que consumen en la ciudad.
Collboni fijó para Barcelona el objetivo de llevar a cero los cruceros de escala
El alcalde situó esa meta de forma explícita al referirse al modelo turístico vinculado al puerto de Barcelona. “El objetivo es reducirlos a cero”, afirmó Jaume Collboni en la entrevista.
"El objetivo es reducirlos a cero" - Jaume Collboni, alcalde de Barcelona
En la misma intervención, Collboni diferenció a los cruceristas de corta estancia del resto de visitantes y justificó un tratamiento fiscal más alto para ese segmento. Su argumento es que la ciudad asume una presión sobre el espacio público que luego no compensa con retorno económico suficiente.
"Hacen un uso intensivo del espacio público y no generan ingresos" - Jaume Collboni, alcalde de Barcelona
El recargo municipal elevaría a 14 euros la tasa para 2027
Para 2027, el Ayuntamiento prevé aumentar tres euros la tasa turística a los cruceristas de corta estancia. Si el plan prospera, el importe total llegará a 14 euros por persona.
Collboni también ha abierto conversaciones con la Generalitat de Catalunya para intentar elevar todavía más ese impuesto en los próximos años. Ese margen adicional no está cerrado y depende de la capacidad normativa que acuerden ambas administraciones.
Sobre el destino de la recaudación, el alcalde precisó que el dinero extraordinario deberá cubrir gastos vinculados al paso de estos visitantes por Barcelona. “Financiar los recursos que los cruceristas consumen en la ciudad”, señaló al explicar la finalidad del encarecimiento.
El pleno municipal y la Generalitat deben validar antes la subida
Antes de aplicar el recargo, el gobierno municipal necesita sacar adelante un acuerdo en el pleno del Ayuntamiento para actualizar las ordenanzas fiscales. Después, la medida todavía deberá recibir la aprobación de la Generalitat de Catalunya.
Ese doble trámite condiciona el calendario de una propuesta que el consistorio sitúa en 2027. La previsión concreta del plan municipal pasa por elevar el importe total a 14 euros por persona para los cruceristas de corta estancia.