El Ayuntamiento de Tarragona mantendrá la brigada creada el pasado agosto para retirar excrementos de paloma de la vía pública mientras espera que el plan conjunto con la Autoritat Portuària empiece a dar resultados. El equipo ya ha limpiado más de 350.000 metros lineales de calles y plazas y ha sumado casi 5.000 horas de servicio.
La paradoja del operativo es que el refuerzo municipal seguirá activo al menos durante la prórroga del contrato actual, que roza el medio millón de euros y acaba en diciembre, porque los efectos de la estrategia sobre la población de aves tardarán hasta dos años en notarse. En algunos puntos, como la calle Girona, la suciedad volvía a aparecer una hora después del paso de la brigada.
La brigada limpió 350.000 metros y actuó en calles del centro y varios barrios
Sonia Orts, concejala de Relacions Ciutadanes, Neteja, Mobilitat i Protecció Civil, explicó que el dispositivo específico no forma parte del servicio ordinario de Urbaser. El consistorio lo puso en marcha a través de un plan de ocupación para personas en paro impulsado con Tarragona Impulsa y lo coordina con la concesionaria para evitar duplicidades.
El servicio lo integran nueve peones y un encargado, distribuidos en tres equipos que trabajan de siete de la mañana a dos del mediodía. Para la retirada manual usan mangueras conectadas a bocas de riego municipales, además de escobas y cubos.
Las actuaciones se programan cada semana con un mapa técnico interactivo que localiza las zonas con más acumulación y se corrige en función de las incidencias y del comportamiento de las aves. El radio de trabajo incluye tramos entre las ramblas, la calle Girona, Passeig de les Palmeres, Sant Francesc, Estanislau Figueres, Pau Casals, Roger de Llúria, Armanyà o Méndez Núñez, además de plazas de Bonavista, Sant Salvador, Torreforta y Sant Pere i Sant Pau.
El plan de choque actuó en 81 puntos mientras el puerto prepara cambios en naves y muelles
Los estudios municipales llegaron a registrar densidades de hasta 7.000 palomas por kilómetro cuadrado en algunos barrios y una población total estimada de más de 20.000 ejemplares. Con ese escenario, el Ayuntamiento ejecutó un plan de choque en 81 puntos críticos del centro.
La intervención supuso una inversión de 23.230,79 euros para instalar sistemas disuasorios homologados como pinchos, cableados de acero, láminas de silicona, placas de metacrilato y redes, sobre todo en Rambla Nova, Rambla Vella, Part Alta y ejes comerciales. Orts señaló que el gobierno municipal revisa ahora qué puntos debe modificar y prevé volver a contratar parte de esas instalaciones en otras zonas.
Además de la limpieza, el consistorio actúa con retirada y saneamiento de nidos, colocación de redes, requerimientos a propietarios privados y sistemas de captura selectiva. La prueba con pienso anticonceptivo no prosperó por la dificultad de garantizar que las aves lo consumieran cada día.
En paralelo, el Ayuntamiento y la Autoritat Portuària trabajan en una mesa bilateral. El puerto ya ha presentado un plan que incluye mejoras en el cierre de naves, más limpieza en muelles, nuevos protocolos logísticos y formación para trabajadores.
Los vecinos trasladan avisos por WhatsApp y piden más sanciones a quienes alimentan aves
Miguel Cruz, representante de la Federació d’Associacions Veïnals de Tarragona en la mesa de limpieza, detalló que los vecinos comunican incidencias a través de un grupo de WhatsApp compartido con un técnico municipal y un responsable de Urbaser. También reclamó un endurecimiento de las sanciones por incivismo y contra quienes dan comida a las palomas.
El área de Medi Ambient ha añadido medidas de control indirecto con la nidificación de una pareja de halcones peregrinos en la Autoritat Portuària y la instalación de nueve cajas nido para rapaces, entre ellas halcones peregrinos, cernícalos, autillos y lechuzas.
Orts situó en un máximo de dos años el plazo para comprobar si la estrategia global funciona sobre el terreno, y hasta entonces el consistorio ampliará la actuación de la brigada de limpieza y la retirada de nidos.