Casarse en Girona cuesta ya una media de 25.183 euros en España y la presión al alza de los precios se deja notar con más fuerza en comarcas de alta demanda como l'Empordà, la Garrotxa, el Pla de l'Estany y la Costa Brava. El encarecimiento alcanza a celebraciones que se han ido ampliando más allá del día de la ceremonia.
La paradoja del sector es que las bodas no necesitan más invitados para costar más. Aunque las parejas ajustan el número de asistentes, el presupuesto total no baja porque destinan más dinero a gastronomía, decoración, fotografía, música y detalles personalizados.
El gasto por invitado sube hasta 225 euros aunque las listas se ajustan
El Informe del Sector Nupcial 2026 de Bodas.net sitúa en 115 personas la asistencia media por boda y calcula un gasto de 225 euros por invitado. Esa combinación confirma que el desembolso final sigue alto incluso en celebraciones con menos asistentes que hace unos años.
En Girona, esa evolución se nota sobre todo en destinos con fuerte atractivo para enlaces de fin de semana. La demanda en l'Empordà, la Garrotxa, el Pla de l'Estany y la Costa Brava empuja un modelo en el que la boda ya no se concentra solo en unas horas.
Muchas parejas contratan ahora servicios que antes eran excepcionales. A la organización tradicional se suman wedding planners, creadores de contenido, foodtrucks, barras de cócteles, animación infantil y espacios pensados para mascotas.
Las celebraciones se alargan con precasamientos, brunch y alojamiento
En l'Empordà se ha consolidado el formato de los precasamientos, encuentros previos que añaden catering, espacio, decoración, música, transporte o alojamiento. El presupuesto crece porque la experiencia incluye varias franjas del fin de semana y no solo el banquete principal.
También ganan terreno los desayunos tipo brunch después de la ceremonia, sobre todo en masías y finques con habitaciones. Ese esquema encaja con bodas convertidas en escapadas completas, con cena de bienvenida, noche de alojamiento y actividades ligadas al territorio.
La reducción de invitados, por tanto, no se traduce en un ahorro automático. Parte del dinero que antes iba a una lista más amplia ahora se desplaza hacia una celebración más larga y más personalizada.
La mayoría de las parejas evita los préstamos para pagar la boda
La financiación mantiene un patrón estable pese al incremento del gasto. Las parejas suelen cubrir la boda con una combinación de ahorros propios y regalos de los invitados, sin recurrir a préstamos.
El dato se produce en un momento en que el formato de boda en Girona se orienta cada vez más a estancias de fin de semana completas. En ese modelo, los brunch posteriores a la ceremonia son ya habituales en masías o finques con alojamiento.