Un total de 259 solicitudes de alojamiento para familias de pacientes desplazados quedaron sin atender en 2025 por falta de recursos en Barcelona. Frente a esa demanda, la Fundació Josep Carreras y la Fundació Jubert Figueras alojaron a 1.072 familias que necesitaban estar cerca de grandes hospitales durante ingresos, pruebas o tratamientos prolongados.
La brecha aparece en los casos más precarios. Mientras parte de esas familias consigue una habitación o un piso de acogida, otras acaban durmiendo en el coche o pagando un camping a varios kilómetros del hospital, pese a acompañar a pacientes ingresados en centros de referencia como el Hospital Germans Trias i Pujol o el Institut Català d'Oncologia.
Carolina Oliva alertó de familias que duermen en el coche
Carolina Oliva, trabajadora social sanitaria del Institut Català d'Oncologia, describe una situación que ve en la atención diaria a pacientes desplazados y sus acompañantes. La falta de plazas no afecta solo a estancias largas, también alcanza a familias que necesitan una solución inmediata cerca del centro sanitario.
"Tenemos familias, y no una ni dos, que hemos detectado que duermen en el coche. También gente que tiene que alquilar un camping a varios kilómetros" - Carolina Oliva, trabajadora social sanitaria, Institut Català d'Oncologia
Las dos fundaciones cuentan actualmente con 55 alojamientos y 156 habitaciones en el área metropolitana de Barcelona. Esos recursos se destinan a familias desplazadas desde Cataluña, desde otros puntos de España y también desde el extranjero.
La necesidad, además, no responde a un único perfil de estancia. Hay casos de uno o dos días para pruebas diagnósticas y otros que se alargan hasta un año cuando el paciente afronta un trasplante.
Anna pasó dos semanas en el coche hasta que obtuvo un piso en Barcelona
Anna, vecina de Girona, vivió esa falta de alternativa mientras su hija Judit permanecía ingresada durante varios meses por un doble trasplante en el Hospital Germans Trias i Pujol. Durante ese tiempo, pasó primero por un sofá en el hospital y después por el coche, hasta que Servicios Sociales la derivó a la Fundació Jubert Figueras.
"Estaba en un sofá en el hospital, las enfermeras me dejaban ducharme por las noches, después dormí en el coche unas dos semanas" - Anna, madre de una paciente ingresada
La derivación permitió que la entidad le consiguiera un piso en Barcelona para continuar cerca de su hija en condiciones estables. El caso resume la diferencia entre llegar a una plaza de acogida a tiempo o tener que improvisar alojamiento en plena hospitalización.
Marta Soler pidió viviendas junto a cada gran hospital terciario
Marta Soler, vicepresidenta de la Fundació Jubert Figueras, reclama que las administraciones movilicen vivienda cerrada para responder a una demanda que las entidades no alcanzan a cubrir con su red actual. Su propuesta pasa por incorporar ese parque a la atención social vinculada a la sanidad.
"Que se pongan a disposición de la ciudadanía y las entidades sociales el gran parque de vivienda que está cerrado" - Marta Soler, vicepresidenta, Fundació Jubert Figueras
Soler también plantea un modelo de alojamiento estable junto a los grandes centros de referencia. A su juicio, el sistema público debería garantizar que los cuidadores puedan permanecer cerca del hospital sin asumir soluciones precarias ni desplazamientos largos.
Marta Soler sostiene que el estado del bienestar debe dotar de viviendas al lado de cada gran hospital terciario para alojar en condiciones dignas a los cuidadores, y cita el modelo de Francia como referencia.